Condenaron a prisión perpetua al Clan Sena por el femicidio de Cecilia Strzyzowski
Los tres miembros del clan piquetero habían sido hallados culpables del femicidio por un jurado popular en noviembre pasado. Dos encubridores recibieron penas de hasta cinco años.
La Cámara Segunda en lo Criminal de Resistencia confirmó penas de prisión perpetua para los tres miembros del clan Sena por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, ocurrido en junio de 2023, y de cinco años para otros dos colaboradores.
La lectura del fallo estuvo a cargo de la jueza técnica Dolly Fernández, quien llevó adelante el juicio durante el año pasado cuando un jurado popular de doce integrantes dictaminó de manera unánime la culpabilidad de seis de los siete acusados por el crimen.
César Sena (21), pareja de Cecilia, fue hallado culpable de ser el autor del femicidio. Sus padres, Emerenciano Sena (61) y Marcela Acuña (53), fueron condenados como partícipes primarios. Para la fiscalía, habían facilitado los medios para que su hijo cometa el crimen con la excusa de un viaje a Ushuaia.
Por el tipo de calificación, un homicidio doblemente agravado por el vínculo y por haberse cometido en contexto de violencia de género, la única pena posible era la prisión perpetua.
Por eso, gran parte de la incógnita se centraba en las condenas para los colaboradores, Fabiana González (44) y Gustavo Obregón (38), quienes fueron los asistentes personales y participaron en la desaparición del cuerpo de Cecilia. González recibió una pena de cinco años de prisión efectiva, mientras que Obregón recibió una de cinco años y diez meses. Son las penas que había pedido la fiscalía. La querella se mostró algo disconforme.
González había realizado tareas de limpieza en la casa donde se cometió el crimen y ayudó a desaparecer unos muebles con restos de sangre de Cecilia. Obregón acompañó a César e incinerar el cuerpo de la chica en un campo que los Sena tenían en las afueras de Resistencia.
El juicio había tenido otro condenado, Gustavo Melgarejo (31), culpable de encubrimiento simple. Recibió una pena de dos años y seis meses en suspenso. Al haber cumplido la pena durante la prisión preventiva, quedó en libertad inmediatamente después del juicio. Se cree que él fue quien alimentó el fuego que sirvió para desaparecer el cuerpo de Cecilia.
Durante la lectura de la sentencia, Fernández rechazó los pedidos de inconstitucionalidad que habían planteado los abogados de los Sena. Además ordenó que se le entreguen a la familia de Cecilia los restos óseos hallados en el Campo Rossi. Se trata de algunos fragmentos de huesos tan incinerados que no sirvieron para efectuar un test de ADN. También se ordenó que se expida un certificado de defunción.
«Cada lugarcito de Resistencia me recuerda a Ceci»
Gloria Romero, mamá de Cecilia, estuvo en las afueras de la Cámara del Crimen, donde Fernández leyó las condenas. La acompañó un nutrido grupo de vecinos, que desafiaron el mal clima y las amenazas de lluvia para seguir la sentencia. El resto de los acusados y sus abogados siguieron el fallo por Zoom.
Luego de conocerse las sentencias, Gloria habló con Radio Libertad de Resistencia y mostró sentimientos encontrados. «Me dolió escuchar lo de ‘sentencia firme’, que significa que hay dos instancias más de apelación. Uno quiere que termine esto», protestó. También sostuvo que Melgarejo tuvo «poca condena», pero celebró que reciban perpetua los tres Sena.
Minutos antes, había relatado que volvió a instalarse en Chaco hace algunos meses y que intentaba rehacer su vida. «Estoy recuperándome. Llegué a Chaco hace un mes, necesito trabajo, reorganizar mi vida que quedó destruida. Me siento bien volviendo, no es que me da miedo estar acá pero cada lugarcito de Resistencia me recuerda a Ceci. Lloré todo lo que tenía que llorar y ahora la vida sigue», cerró.
También pidió disculpas por algunos encontronazos que había tenido en los últimos años, incluso con los grupos que habían colaborado en la búsqueda de justicia por Cecilia. «Fui injusta, un animal herido que era atacado. No sabía qué mano venía a ayudarme y cual a pegarme. Estaba loca, y estaba bien que digan que era una vieja loca. Aceptar que uno se equivoca es digno. Les pido disculpas.», se sinceró
En un mano a mano con el periodista Gabriel Bobis, se abrió y explicó que se terminó de quebrar cuando le mostraron los huesos de su hija hallados en el campo de los Sena: «No podía aceptar que eso que me presentaban era mi hija. Eran virutas. A mí me dieron virutas de mi hija», narró con crudeza.
«Quiero encontrar paz. Y como tantas madres del dolor me ayudaron a mí, ser yo ahora quien ayude a otras», cerró.
Agencia Prensa Cívica
Editor: EM

