NOTA DE LA SEMANA

Reflexiones filosóficas: Épica de la educación

Por Eduardo Sanguinetti.- La épica de la educación representa una visión transformadora que posiciona a la enseñanza como un pilar fundamental para el cambio social, la equidad y el progreso, en libertad y armonía. Mi narrativa convoca a la sociedad a valorar la educación como la herramienta principal para la formación de ciudadanos, la construcción de identidad y la superación de brechas. 

Se enfoca en la humanización, la empatía y la formación de valores. La comprensión es tanto medio como fin de la comunicación humana, por lo que no es algo que la educación pueda pasar por alto. Para eso, es necesaria una reforma de las mentalidades.

Por «el cuidado de uno como principio de toda ética «síntesis de mi ensayo educativo “Pedagogía de Unidad en Síntesis” entiendo un enfoque que considere al individuo, a la sociedad y a la especie cómo dignos de ser considerados en su calidad de “ser”.

A lo largo de la vida pasamos por todo: atrasos, progresos, encuentros, desencuentros, crisis. Este tipo de evaluación es una forma de segregación que no ayuda a organizar el conocimiento y las relaciones entre las distintas informaciones. Los datos y hechos que pueden caber en evaluaciones de ese tipo no son conocimientos, representan un vacío que actúa como «urna funeraria del saber».

El sistema educativo del milenio, no está diseñado para liberar la mente, sino para uniformar y adaptarla a las necesidades del mercado laboral y de consumo. Ha reflexionado críticamente sobre las estructuras educativas contemporáneas, sugiriendo que la educación actual puede operar como una «industria» que moldea individuos para la obediencia y el consumo, en lugar de fomentar la libertad crítica.

El aula funciona como un microcosmos jerárquico donde se enseña a seguir instrucciones, repetir sin cuestionar y aceptar la autoridad sin debate, sofocando de ese modo la curiosidad innata y la creatividad, reemplazándolas por la memorización y la aprobación de exámenes, fomentando la conformidad en lugar del pensamiento crítico… Se adoctrina a generaciones para ser trabajadores dóciles y consumidores previsibles, eliminando preguntas incómodas al poder y exaltando virtudes convenientes al sistema… Se condena la imaginación, enseñando a los estudiantes a desear poco para evitar el dolor y a aceptar una esclavitud en «espacio de confort», sobre la libertad.

Es una perspectiva crítica muy extendida, a menudo asociada a pensadores como Noam Chomsky, Ken Robinson o Paulo Freire. La idea central es que el sistema educativo tradicional, nacido en la era industrial, no fue diseñado para crear pensadores libres, sino trabajadores funcionales.

Más allá de las materias disociadas que se imparten en los institutos de educación del sistema, matemáticas o historia, la escuela enseña puntualidad, jerarquía, silencio y la aceptación de tareas repetitivas. Estas son las «habilidades» necesarias para una fábrica o una oficina corporativa… Al evaluar a todos con las mismas pruebas, se premia la conformidad y se penaliza el pensamiento divergente. Quien cuestiona el método suele ser visto como un «problema».

Se suele presentar la educación como un trámite para obtener un título, que lleva a un empleo, que permite consumir. Se educa para «ser alguien» en el mercado, más que para ser un ciudadano crítico. Al dividir todo en materias aisladas y bloques de 40 minutos, se dificulta que el estudiante conecte los puntos y entienda la realidad como un sistema complejo que puede ser transformado, cediendo espacio a la investigación y creatividad, que abriría un panorama enorme para poder lograr una amplia perspectiva de vida en libertad de ser y hacer.

Se disfraza el condicionamiento de mérito, haciendo creer que el éxito depende únicamente del esfuerzo individual, cuando a menudo es una estructura diseñada para perpetuar desigualdades.

Denuncio la tendencia de la educación a operar como una industria, produciendo individuos «obedientes» que se integran en una sociedad de consumo y estructuras de poder preestablecidas, en lugar de potenciar el pensamiento crítico, sin dejar de señalar al poder omnímodo dicta lo «bueno» y lo «malo», destruyendo la verdadera libertad y promoviendo un «sentido común» que busca la sumisión… Desde este punto de vista, la educación se mercantiliza, transformándose en un servicio comercial que sirve a los intereses del mercado y no al desarrollo humano integral.

Mis reflexiones se enmarcan en una crítica al pensamiento tecnocrático y al poder de las instituciones sobre la individuación humana… Como alternativa a este desguace de lo que debe ser la educación, propongo una pedagogía que articule saberes dispersos (ciencias humanas, literatura, filosofía), fomentando la educación para la incertidumbre y la vinculación real entre los seres humanos, lejos de la superficialidad.

Mi enfoque interdisciplinario integra el arte, la filosofía y la poesía como herramientas de liberación y creación de nuevas formas de vida, oponiéndose a la degradación cultural, instalada en el mundo de las tendencias totalitarias que ha instalado este sistema de sujetos-objetos.

Cuestiono enfáticamente, a pesar de la resistencia que provoca mi sentir y pensar, en quienes mercantilizan de modo obsceno la educación para uniformizar a los seres, implementando una visión de la educación, como línea de montaje que produce consumidores obedientes y estructuras mentales funcionales al sistema corporativo y neoliberal, asimilado a la miserable Ley de Mercado.

Abogo por una educación que reconozca la complejidad de la vida, en lugar de intentar simplificar o reducirla a saberes instrumentales… Denuncio una sociedad donde los individuos son «anestesiados por el poder», convirtiéndose en piezas de un engranaje económico que privilegia el tener sobre el ser.

Frente a la «industria», propongo una educación para la incertidumbre que permita al sujeto recuperarse a sí mismo y vivir «poéticamente y con sabiduría»… Mi pensamiento, alineado con autores críticos como Jean Baudrillard, advierte que el sistema educativo tiende a disociar los saberes para facilitar la manipulación de una población atomizada y aislada.

La educación debe ser una herramienta para el «consumo responsable» y sostenible. Mi visión promueve, capacitar a estudiantes para entender su impacto ambiental y social como consumidores obedientes… Fomentar una actitud reflexiva que permita a los individuos ser agentes de cambio, no sólo consumidores pasivos…

Proporcionar herramientas para tomar decisiones informadas y racionales, lo que puede influir en la evolución del mercado hacia productos y servicios más éticos y asimilados a una existencia asimilada a las prisas del presente que impone dar espacio a la relación, con respeto, individuación, en armonía y paz, en antípodas a la tendencia educativa mercantilista, que adopta una estructura similar a una línea de producción, diseñada para crear trabajadores puntuales, agotados y dóciles, en lugar de individuos libres…

Considero que la sociedad actual se encuentra en un «punto de inflexión» o «punto 0», que requiere un nuevo ciclo de aprendizaje para enfrentar crisis contemporáneas, que han provocado un retroceso atroz en la relaciones interpersonales, imponiendo un modelo represor… “Enseñar la condición humana debería ser el objeto esencial de cualquier sistema de enseñanza”, y eso pasa por tomar en consideración conocimientos que se encuentran dispersos entre varias disciplinas, como las ciencias naturales, las ciencias humanas, la literatura y la filosofía. Las nuevas generaciones necesitan conocer la diversidad y la unidad de lo humano.

Enseñar la identidad planetaria se refiere a mostrar y enseñar la historia de esta era mostrando cómo todas las partes del mundo necesitan ser inter solidarias, dado que enfrentan los mismos problemas de vida y muerte.

Se torna indispensable, en este milenio de las grandes muertes, aprender a navegar en el océano de las incertidumbres a través de los archipiélagos de las certezas.

(*) Filósofo (Cambridge, Inglaterra), poeta, performer, ecologista, artista y periodista argentino. Pionero en el arte performativo. Precursor del minimalismo en América Latina y del Land Art según Jean Baudrillard. Autor del «Manifiesto de los indignados contra el neoliberalismo» año 2011. Miembro-asesor de The World Literary Academy (Cambridge, Inglaterra), «Biography of the year Award» Historical Preservation of America (1986), «Man of the Year» IBC Cambridge 2004, Honoris Universidad de Bologna, Glasgow, Nominado en dos ocasiones a la Beca Guggenheim. Miembro activo de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).

Épica de la educación

Editor: EM