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El acuerdo con el FMI en el limbo

Milei no solo no consiguió el apoyo que fue a buscar a Estados Unidos, sino que se llevó el aviso de que si quieren dinero del Fondo, tienen que cortar el swap asiático. Los casos recientes de Egipto y Etiopía le adelantan a Caputo, además, que sin devaluación no hay paraíso. 

En las últimas horas, y en medio de una demora del acuerdo con el Fondo Monetario (FMI) ya lacerante para el Gobierno, Estados Unidos le hizo saber al presidente Javier Milei que si quiere dólares frescos del organismo, no sólo deberá entregar la manija de su plan económico, sino que el acceso a esas divisas deberá alinear a Argentina con los intereses geopolíticos urgentes del líder republicano: Mauricio Claver Carone, el ex titular del BID y hombre de Trump para la región, dijo hora atrás que «queremos asegurarnos que ningún acuerdo con el FMI termine prolongando ese Swap que tienen con China». Justo cuando Estados Unidos acaba de desatar una guerra mundial del comercio contra China, que junto a Brasil son los socios principales de Argentina. 

En paralelo, hubo un desplante histórico de Trump a Milei, que amerita lecturas políticas. El presidente viajó especialmente a Miami, a la residencia de su par estadounidense Mar A Lago, para sacarse una foto de respaldo y acelerar el crédito del FMI. En las 36 horas que Milei pasó allí, le entregaron un premio que, según contaron funcionarios a empresarios amigos «se pagó». Pero Trump lo esquivó. Milei habló en Mar A Lago y Trump aún no había llegado. Cuando arribó al lugar, cuentan los que saben que prefirió irse a descansar a su habitación. Milei y la comitiva, sin foto y con disgusto, retornaron al país esa misma noche. 

El pedido de Trump y Carone sobre China pone en jaque a un Gobierno que perdió la brújula política desde que Milei habló contra la comunidad LGBT en el Foro de Davos. El swap de monedas que los estadounidenses quieren cortar sostiene hoy unas reservas que serían aún más rojas si ese dinero saliera. «Es un capricho», admiten en Hacienda, donde cayó cómo «una apretada grosera» el pedido de cortar con el cash asiático. 

«Firmo el acuerdo y me voy»

El ministro de Economía, Luis Caputo, lo acompañó a los Estados Unidos y se puso contento porque un grupo de empresarios y señoritas pedían fotos con Milei. «El Presidente es un rockstar», escribió en X. Fue todo antes del plantazo y la desilusión. De todos modos, los problemas de Caputo son otros: ya avisó a sus más cercanos que «firmo el acuerdo con el FMI y me voy».

El que quiere reemplazarlo es Pablo Quirno, el secretario de Finanzas. Caputo sabe que el FMI quiere una devaluación y que por eso y por el debate del monto inicial se demoran los avances. Los que conocen al ministro afirman que sólo se quedaría si le dejan cumplir un sueño bastante particular que tiene: «Toto» quiere que le den la conducción del Banco Nación, poner un presidente de su riñón y luego privatizarlo. «Cada uno con su berretín, el de él es tener el Nación», se sinceran los que comprenden que el deseo es al menos llamativo. 

Las devaluaciones de Egipto y Etiopía

Un informe de la consultora PXQ, presidida por Emmanuel Álvarez Agis, analizó los casos de otros dos países que están en el FMI, concluyendo que la cuestión de modificaciones cambiarias es inevitable. La referencia es para los casos de Egipto y Etiopía. El trabajo precisa que «en diciembre del 2022 Egipto firmó un Acuerdo de Facilidades Extendidas con el FMI por US$ 3.000 millones, y en marzo del 2024 se amplió el monto del préstamo para fortalecer la posición externa del Banco Central».

«Esta ampliación se dio en el marco de una unificación cambiaria y flexibilización del mercado cambiario. La unificación se logró llevando al tipo de cambio oficial al nivel del tipo de cambio paralelo, que significó una devaluación de 35% para la libra egipcia. El FMI permitió la intervención en el mercado cambiario, pero con reglas estrictas e indicó que se implemente una política monetaria contractiva para contener el impacto inflacionario. 

En el caso de Etiopía, antes de la firma del acuerdo, «había un cepo cambiario y la brecha superaba el 100% en Julio del 2024. Tras la liberalización y la devaluación de 50% del birr etíope, el FMI permitió, al igual que en Egipto, que se utilice una regla de intervención en el mercado cambiario. A su vez, se indicó un aumento de la tasa de interés para reforzar la política anti inflacionaria». 

El informe concluye que «tomando estos 2 casos como antecedentes relevantes para el caso argentino, se puede apreciar cierto patrón de comportamiento por parte del FMI. El “manual” del organismo no es muy distinto al del pasado: la llegada de financiamiento se condiciona a la implementación de una unificación cambiaria, eliminación de controles de la cuenta comercial y de capital, implementación de reglas claras de intervención y política monetaria contractiva (suba de tasa de interés) para contener el efecto inflacionario». 

AGP

Editor: EM