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El dinero para el Manejo del Fuego existe, pero no llega a la Patagonia

Organizaciones y brigadistas marcharon para exigir la ejecución de fondos que se recaudan por ley y que el Estado no transfiere mientras los incendios siguen. Qué pasa con la plata que debería estar sosteniendo a bomberos y brigadistas.

Este viernes 30 de enero, organizaciones sociales, ambientales y de brigadistas marcharon desde las escalinatas de la Facultad de Derecho de la UBA hasta el Ministerio de Seguridad. El reclamo es concreto. Piden que se apliquen correctamente los fondos destinados al Sistema Nacional de Manejo del Fuego (SNMF). No piden un subsidio nuevo ni una partida excepcional. Exigen que aparezca la plata que ya está recaudada y que, por ley, debe usarse para prevenir y combatir los incendios forestales.

De dónde sale la plata que no se ve

El financiamiento del Manejo del Fuegono depende de un gesto político ni de una decisión coyuntural. Surge de un mecanismo automático establecido por la Ley Nacional N.º 25.054: un porcentaje de las primas de los seguros de autos, viviendas y vida que paga la población se destina directamente a este fondo.

Cada póliza que se abona incluye ese aporte obligatorio. Está pensado para sostener la prevención, el combate de incendios, el equipamiento, la formación del personal especializado y la restauración de las zonas afectadas. En otras palabras, es dinero que ya se recauda mes a mes y que tiene un destino específico.

Sin embargo, cuando el fuego avanza, los recursos no aparecen con la misma rapidez.

Subejecución, recortes y emergencia permanente

Según datos de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), durante 2025 el Estado dejó sin ejecutar el 25 por ciento del presupuesto asignado al Manejo del Fuego. La cifra equivale a casi 20.000 millones de pesos que no se usaron para infraestructura, equipamiento, capacitación ni para mejorar las condiciones laborales de los brigadistas.

Lejos de corregirse, la tendencia se profundiza. El proyecto de Presupuesto 2026 prevé una caída real del 71,6 por ciento en los fondos destinados a la prevención y combate de incendios respecto del año anterior. Además, la participación del SNMF en el presupuesto total se reduce de manera constante: pasó del 0,032 por ciento en 2023 a apenas el 0,014 por ciento proyectado para 2026.

Lo que el Gobierno presenta como “extra”, no lo es

En los últimos días, el Gobierno nacional anunció la transferencia de 100.810 millones de pesos al sistema de Bomberos Voluntarios, incluyendo a los cuarteles de Chubut. El anuncio fue presentado como un refuerzo extraordinario frente a los incendios que afectan al sur del país.

Pero desde la Federación Chubutense de Bomberos Voluntarios aclararon rápidamente que no se trató de un aporte adicional, sino de fondos adeudados correspondientes al ejercicio 2025. Es decir, dinero que debía haberse enviado antes y que forma parte del esquema regular de financiamiento previsto por la misma ley.

Esos recursos se reparten entre más de mil asociaciones de bomberos en todo el país y se destinan a equipamiento, indumentaria, mantenimiento, materiales operativos y capacitación. Todo bajo criterios establecidos por la normativa vigente.

La plata que ponemos todos, el fuego que apagan pocos

Mientras el Gobierno insiste en mostrar transferencias como gestos excepcionales, brigadistas y bomberos trabajan en condiciones precarias, con equipos insuficientes y sin planificación de largo plazo.

La población paga un fondo específico para el Manejo del Fuego, pero ese dinero no se traduce en prevención ni en una respuesta eficaz cuando las llamas avanzan.

La marcha de este viernes no reclamó milagros. Reclamó que el Estado cumpla la ley y haga visible el destino de los fondos que ya existen. Porque el fuego no espera anuncios, y la plata que todos ponemos no puede seguir perdida en la contabilidad del ajuste.

Agencia Prensa Cívica

Editor: EM