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Autoservicios chinos contra las cuerdas: por qué se ven cada vez más locales cerrados

El sector no logró recuperarse tras la pandemia. El diferencial de precios con las grandes cadenas es una de las razones que explica la pérdida de clientes.

La llegada de los Precios Justos a las góndolas de los autoservicios chinos es vista en cierta medida como un aliciente para este sector que viene padeciendo cierres e intentos de reconversión debido a la pérdida progresiva de clientes. Sin embargo, el programa oficial, que empezó a regir en estos negocios el 1° de junio, arranca con un alcance acotado frente a la embestida de la inflación y de la competencia de otros formatos “barriales” en los que vienen incursionando las grandes cadenas.

Como producto de este “combo” de adversidades, en el primer trimestre del año, la cámara de autoservicios chinos CEDEAPSA contabilizó el cierre de unos 200 comercios, de los cuales un porcentaje de comerciantes logró “reinventarse”, trasladándose a otros lugares, y otros bajaron definitivamente las persianas y se sumaron a otros negocios del rubro como empleados.

“En los últimos dos años claramente fue el canal más golpeado”, asegura Javier González, analista de Nielsen IQ. Se refiere a todos los autoservicios existentes en el país, de los cuales un 60% aproximadamente son asiáticos. “No tuvieron recuperación después de la pandemia. No solo de consumo, sino también en cantidad de negocios. Respecto de los que había en 2019, hay 5% menos”, señala. Actualmente, hay unos 20.000 puntos de venta.

“Muchos no pudieron aguantar los alquileres y el aumento de los costos fijos  y tuvieron que cerrar definitivamente. Otros se reacomodaron en otras provincias”, cuenta Yolanda Durán, titular de CEDEAPSA. La directiva se refiere a las ciudades ubicadas en zonas limítrofes como Orán, en Salta; Puerto Iguazú o Mendoza, donde los comercios reciben compradores desde los países vecinos, seducidos por los bajos precios argentinos.

“Esta semana, un comerciante que se instaló tras la pandemia en la ciudad de Mendoza puso dos pallets con paquetes de azúcar (unos 2000 kilos) y vendió todo en menos de una hora”, cuenta Durán como ejemplo del volumen que demandan los compradores chilenos.

“Arrasan las góndolas: se llevan algodón, toallitas, latas de tomates, azúcar, vinos», enumera. «Porque la diferencia de precios es muy grande”, dice. Por un lado, es una buena noticia porque aumentan las ventas, pero también el comerciante pierde cuando tiene que reponer la mercadería en este contexto de tanta inflación”, señala.

Rivales más baratos

Mientras tanto, los comercios chinos que se mantienen abiertos en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, apenas “subsisten” según Durán. La gran competencia que tienen con los mayoristas que abrieron nuevas bocas de proximidad y los formatos “barriales”, de cadenas como Carrefour y Dia, restaron competitividad a los autoservicios asiáticos.

Otro ingrediente que les hizo perder muchas ventas es el diferencial de precios: en promedio superan a las cadenas en un 35%, según la consultora Nielsen IQ.

La consultora Ecolatina, sobre la base de los datos relevados por Tomadato, detectó que entre enero y mayo de este año, entre 19 artículos, solo cinco habían aumentado menos en los autoservicios que en las grandes cadenas. En cambio, el arroz, por ejemplo, aumentó en ese lapso un 20,6% en los supermercados y 57,6% en los autoservicios; la leche subió 29,8% vs 38,5%; el azúcar, 23,2% vs 49,7% y el café, 31,1% vs 37,5%.

González, de Nielsen IQ, reafirma que el principal driver en la pérdida de los autoservicios es el posicionamiento de precios, respeto de otros canales. En este sentido, «los autoservicios se acercaron mucho a los precios de los almacenes. Y en este contexto, en que se está achicando la cantidad de artículos por compra, hoy el comprador va más al almacén porque en algunas categorías es más barato que el autoservicio y además, compra lo necesario, como método de ahorro».

Según el analista, todas las categorías registran caída en este canal, aunque el impacto es un poco más leve en las bebidas con y sin alcohol.

En el último año, considerando los datos disponibles hasta abril, la caída promedio del 0,5% del consumo masivo en el país tuvo su explicación en una baja del 8,2% en el sector de los autoservicios, (mucho más profunda en el AMBA que en el Interior del país) y un alza del 8,6% en las grandes cadenas de supermercados, según la consultora Scentia.

“Antes, al final del día, se podían ver colas en las cajas registradoras de nuestros comercios», añora Durán. «Ahora ya no hay. La gente viene a comprar los productos más básicos para alimentarse y sólo se gana para subsistir», describe. Y frente a la expectativa por la incorporación de Precios Justos a las góndolas asiáticas, señala: «ojalá el programa ayude a traccionar las ventas porque nos sirve mucho tener precios de referencia», dice. 

Fuente AGP / Clarín