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Boca mostro toda su jerarquía en Rosario, gano 3 a 1 a Newells

El equipo de Diego Martínez dio un paso clave para meterse en los playoffs. Cristian Medina, Luca Langoni y Kevin Zenón, los goles del 3-1 en el Coloso. En la próxima recibe a Godoy Cruz en la Bombonera y debe un partido con Estudiantes.

Boca mostró su mejor cara en Rosario. Con un mediocampo cada vez más virtuoso y un poder de gol que lo impulsa en su carrera a los cuartos de final de la Copa de la Liga. Una victoria en el Parque de la Independencia era clave porque se enfrentaba a un rival directo. La empezó a madurar en el primer tiempo y cuando Newell’s amenazó con poner en riesgo esa ventaja, lo liquidó con un contragolpe que definió Kevin Zenón, su activo más valioso. Por eso no sólo terminará la 13ª fecha en la zona de clasificación; sus posibilidades de definir el torneo son muy altas, teniendo en cuenta que recibe a Godoy Cruz (ya adentro) y tiene 63 minutos pendientes con Estudiantes.

Con la tenencia como principal bandera y un buen circuito de pases. Sin revolear la pelota. Por el contrario, buscando tender líneas desde el fondo con la salida de Marcos Rojo o algún cambio de frente de Cristian Lema para Lautaro Blanco. Con volantes de buen pie -en especial Equi Fernández- cada vez más asociativos. Con delanteros punzantes. Con todos esos atributos, Boca impuso condiciones y justificó el resultado.

De entrada, el juego se volcó del medio hacia la izquierda, donde Blanco armó un buen tándem con Kevin Zenón. Por ese sector, Boca profundizó y generó preocupaciones, especialmente, para Gustavo Velázquez, que tuvo que cubrir con gran esfuerzo las deficiencias de Armando Méndez, que se enfocó mucho más en la proyección que en la marca.

Se rompió el resultado justo en el momento en el que Cristian Medina dejó claro que está camino a corporizarse en uno de los mejores mediocampistas del fútbol argentino. El joven de 21 años comenzó y terminó la jugada que se tradujo en el primer gol. Miguel Merentiel fue clave. Después del primer pase de Medina, jugó rápido para Luca Langoni, que sacudió de zurda, tapó Ramiro Macagno y el propio Medina, que ya había llegado al área, cabeceó con el arco a su merced.

Boca lo empezaba a ganar al filo de una media hora en la que los dos se exhibieron dinámicos, intensos, pero con pocas situaciones en ambas áreas. Entonces, el partido quedó a pedir de Boca, que buscó aprovechar cada contragolpe. Y tuvo dos chances más. Primero, Merentiel dejó mano a mano a Langoni y salió rápido Macagno para achicar y tapar el disparo del delantero de 22 años. Más tarde, Zenón armó una réplica que pudo terminar en un golazo, pero nunca pasó Pol Fernández, por eso el correntino decidió rematar de media distancia. No tuvo puntería.

Fue interesante el trabajo de Merentiel, que suele compartir el ataque con Edinson Cavani, ayer ausente. Más allá de sus características de “9”, en ese 4-4-2 que plantó Diego Martínez se retrasó para conectar y permitir la aparición de Blanco y Zenón o asistir a Langoni.

Newell’s tuvo un guía, Ever Banega, pero le faltó profundidad. Recién el final de la etapa inicial, Angelo Martino pudo desbordar con un centro que cabeceó Velázquez de pique al césped y se perdió a centímetros del poste izquierdo de Leandro Brey. Antes, jugó muy poco a bordo de un 4-2-3-1 que exhibió fragilidades por los costados y a espaldas de Julián Fernández.

Marcelo Larriera advirtió esta situación. Y metió cambios en el arranque del complemento. No desarmó el dibujo, pero cambió de intérpretes. Adelantó a Banega, que estaba demasiado lejos de la zona de influencia, y mandó a la cancha al juvenil Giovani Chiaverano (18 años). Pareció reaccionar Newell’s.

Sin embargo, bastó una buena combinación entre Zenón, Merentiel y Lagoni para resolver el partido. Macagno se revolcó en el área hasta que el pibe de Laferrere definió con categoría.

Boca siempre fue superior y Martínez empezó a mover las cartas pensando en el partido del martes ante Trinidense, por la Sudamericana. Newell’s merodeó el área de Brey hasta que a partir de una pelota parada que desordenó la última línea visitante y Juliám Fermández metió un bombazo cruzado, inatajable.

Los rosarinos buscaron el empate con desesperación, pero el tiro libre de Matko Mitjevic rebotó en la barrera y Boca llegó al tercero en tres toques. Salió largo Norberto Briasco, Frank Fabra habilitó a Zenón y el correntino resolvió.

Quedó tiempo para un penal no cobrado de Nicolás Valentini sobre Brian Aguirre. Una anécdota en un partido en el que Boca lució mejor que nunca.

Por Daniel Avellaneda / Clarín / Editor EM