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Diez razones para entender el triunfo de Riquelme y la apabullante derrota de Macri

Explicar una victoria electoral en la que la fórmula ganadora duplica en votos a su rival no parece tener mucho sentido, los resultados hablan por sí solos.

Explicar una victoria electoral en la que la fórmula ganadora duplica en votos a su rival no parece tener mucho sentido, los resultados hablan por sí solos. Sin embargo, cuando en la fórmula perdedora aparece el nombre de Mauricio Macri, uno de los presidentes más exitosos de la historia del club, con todo su poder residual, su influencia mediática y su aparato judicial detrás, el fenómeno comienza a merecer un análisis más exaustivo para entender semejante diferencia.

Los números finales de las elecciones en Boca mostraron el aplastante triunfo de Juan Román Riquelme, que sumó 30.318 votos (65,3%), contra los 15.949 (34,3%) del binomio Ibarra-Macri. Tan apabullante resultó la ventaja que ni siquiera entraron en discusión los 6.800 votos que la oposición había objetado en la Justicia y que, en su gran mayoría, se volcaron a la fórmula vencedora. Para semejante resultado se conjugaron la idolatría intocable de Riquelme, aciertos de la gestión oficialista y errores groseros de la oposición, desde la judicialización de la elección hasta involucrar al presidente Javier Milei, silbado e insultado cuando fue a votar.

Aciertos de gestión

Durante el período 2019-2023, Boca fue el equipo argentino que más ganó a nivel local, con dos Ligas (2020 y 2022), una Copa Argentina (2021) y dos Copas de la Liga (2020 y 2022), entre los títulos importantes, sin tener en cuenta los trofeos menores que pululan en los últimos años. También fue el que más lejos llegó en la Copa Libertadores, con una final y una semifinal. El último año, más allá de haber llegado a la definición con Fluminense en el Maracaná, fue malo, sin ningún logro y sin conseguir el boleto para la Copa 2024. Pero en el balance el resultado final es más que aceptable. 

Boca Predio

Como hacía mucho tiempo no sucedía, Boca se nutrió con jugadores de divisiones inferiores. Nombres como Cristian Medina, Valentín Barco, Ezequiel Fernández, Luca Langoni y tantos otros potenciaron el plantel profesional o le dejaron buenos ingresos con sus ventas, como Alan Varela o Luis Vázquez. La política de juveniles, que además sumó títulos en Reserva, en la Copa Libertadores y en la Copa Intercontinental Sub 20, resultó un gran acierto del oficialismo, que incluso se puede trasladar al femenino, donde Las Gladiadoras se consolidaron como el mejor equipo del país y el rival a vencer en cualquier certamen. 

Un verdadero Club Atlético

Mariángeles Cossar es jugadora de voley de Boca, con más de 20 años en el club. Hace 10 días celebró su título 25, con un encendido discurso en favor de Riquelme. «Mirá si con tantos años no voy a poder opinar de lo que pasa en club», dijo la referente de Las Guerreras. Y ahí una clave. La gestión Ameal-Riquelme potenció muchas actividades por fuera del fútbol y pasó de 13 a 25 deportes amateurs, con la inclusión del handball, el regreso del voley masculino a la primera división y el retorno del futsal femenino tras años de ausencia, entre otras. Lejos de los focos del fútbol, ahí también hay votos que valen uno como el que va todos los domingos a la Bombonera. 

Se votó lo que quiso Riquelme

Como lo hacía en la cancha, el tono de la campaña lo manejó Riquelme. «Estos señores quieren intervenir el club y no lo vamos a permitir», fue el slogan que repitió el ídolo, dejando en segundo plano resultados, propuestas, proyectos futbolísticos o cuestiones que se pudíeran discutir. La radicalización de la oposición, que con sus acciones parecía darle la razón a Riquelme sobre sus intenciones, se encargó del resto de la polarización: club de los socios vs modelo privatizador.  

Judicializar la elección

Es posible que el resultado final no hubiese cambiado, pero sin dudas que las movidas judiciales del macrismo empeoraron sus números y facilitaron el eje de campaña de Riquelme. Primero fue el cambio de sábado a domingo por la presentación de unos socios judíos, que luego se comprobó que no habían firmado la petición. Más tarde, la irrupción de la jueza Abrevaya, que suspendió la elección por una supuesta irregularidad en el padrón, pero que fue desacreditada por el fallo de la Cámara civil que posibilitó la votación este domingo . Y tras la intervención de la Cámara, la nueva cautelar a la que hizo lugar Abrevaya, que objetó a los 13.000 socios y los hizo votar de forma diferenciada y con la posibilidad de ser filmados. 

Riquelme no es Passarella

Disociado de la realidad y metido en su micromundo, Macri tuvo un discurso plagado de torpezas inadmisibles para un dirigente de su experiencia. «Esto es peor que lo que hizo Passarella con River, hay que evitar que esto continue», dijo sobre la gestión de Riquelme, una comparación que no resiste análisis. O el sincericidio de la posible llegada del «9 de Qatar» para quedar bien con su amigo jeque y no perder el patrocinio de Qatar Airways. «Lo ponés unos partido en la Copa Argentina y listo», destacó como si la camiseta de Boca fuese una moneda de cambio de favores. Incluso, confesó que le pidió a Carlos Bianchi que llevara Takahara a Japón para la Copa Intercontinental por marketing y el técnico no quiso. «Estos señores quieren hacer negocio con el club», se limitó a recordar Riquelme en cada una de sus apariciones.

Hacer jugar a Milei

Resulta llamativa la estrategia de que fuera a votar el presidente Milei, que en infinidad de entrevistas y en posteos en redes sociales había dicho que ya no era hincha de Boca y que gritó los goles de River en la final de la Libertadores en Madrid porque estaba en contra del populismo al que había incurrido el entonces presidente Daniel Angelici. Con esos antecedentes, era casi una obviedad que no iba a ser bien recibido y se iba a exponer sin sentido. Ni hablar que lo hizo antes de viajar a Bahía Blanca, en medio de la tragedia que vivía la ciudad con el temporal que dejó 13 muertos. 

La ausencia de Macri

«Boca por encima de todo», era una de las frases de cabecera del expresidente para criticar el supuesto personalismo de Riquelme. Sin embargo, para el propio Macri, quedó en claro que sus ínfulas de poder en la FIFA estaban por encima del club que pretendía conducir. «A Ibarra no lo votó ni Macri», era un chiste que circulaba el domingo en la Bombonera cuando se confirmó que el expresidente había viajado a Arabia Saudita para sus «compromisos ineludibles» en el Mundial de Clubes. 

Querer asociar a Riquelme a la Cámpora

Como quedó demostrado, el fenómeno Riquelme excede la coyuntura de la política nacional. Además, siempre se encargó de cuidar su imagen y nunca se asoció a ninguna figura, ni siquiera con una declaración. Por eso, resulta curiosa, al menos, la estrategia macrista de acusar a Román de meter la política nacional en el club, justo de parte de un movimiento que utilizó a Boca como una especie de divisiones inferiores antes de saltar la función pública, incluído su líder y fundador.

No entender al socio de Boca

El reconocimiento de la derrota de Andrés Ibarra en la noche del domingo resultó más que llamativo. Frases como «son imprescindibles estas ideas y eran imprescindibles para el futuro de Boca», «hubo un manipuleo que no es propio de la historia de Boca» o «insto a los ganadores a que tengan en cuenta muchas de las propuestas que nosotros hemos hecho» no parecían las de un dirigente que tuvo casi 7 de cada 10 socios votando en contra de su postulación. Y ni hablar del virulento comunicado que emitió Macri, que no parece aceptar el dictado de las urnas: «Nuestro querido club tiene hoy en riesgo su crecimiento institucional. Y la forma en que transcurrió la elección de ayer no hizo más que confirmarlo». Lo escribió desde Arabia, en el mismo texto en el que repitió «Boca siempre tiene que estar por encima de todo y de todos».

Fuente: Ariel Greco / Página 12 / AGP