NOTA DE LA SEMANA

Propuesta escritural, sin anestesia

Eduardo Sanguinetti. – «Más allá de la desesperación y de la desilusión, existe siempre la ausencia de cosas peores…» (De mi libro CuCu-DoDo, final en forma ordenada, Ed. La Cifra, 2000).

Hoy no asistimos a una crisis de recursos, sino al vacío moral de quienes, bajo la máscara de la representación popular, han convertido el engaño en su principal herramienta de gobierno. Denuncio aquí la arquitectura de la mentira que sostiene este sistema de estafa planificada, que deviene en mutilar la democracia, ya de por sí en vías de desaparición.

La mentira sistemática es política de estado… El relato oficial ya no busca convencer, sino aturdir. Se nos imponen cifras maquilladas mientras el hambre es real; se prometen derechos que son, en la práctica, privilegios para los cómplices. El gobierno ha dejado de administrar bienes para pasar a administrar espejismos. Gobernar por el engaño no es liderazgo; es fraude.

El ciudadano ya no es el soberano, sino el cliente cautivo de una maquinaria que extrae su esfuerzo a cambio de promesas vacías. Nos dijeron «prosperidad» y entregaron despojo; nos dijeron «transparencia» y levantaron muros de opacidad. Esta es la estafa del siglo XXI: el uso de la democracia para vaciar la democracia.

Repudio el uso del aparato público para perseguir la crítica y financiar la propaganda. Cuando la verdad se vuelve un acto de rebeldía, el gobierno se convierte en una tiranía estética. No acepto el lenguaje eufemístico que llama «ajuste» al robo y «consenso» a la sumisión, a los funcionarios que han hecho de la función pública su negocio privado.

Se torna urgente romper el hechizo del relato oficial. La mentira tiene fecha de vencimiento cuando el pueblo decide dejar de creerla. No somos víctimas pasivas de una estafa; somos los testigos de un sistema que se desmorona por su propia falta de integridad.

Escupo en la cara de la «objetividad», que solo sirve para esconder la cobardía, como práctica constante de una humanidad anestesiada y permisiva ante la represión fundamental que aniquila conceptos y formas. Esa distancia aséptica que impone la objetividad, no es filosofía, ni literatura, ni periodismo, es complicidad. Escribo con el cuerpo, con la herida abierta y el nombre puesto.

Denuncio la tibieza de los hechos «fríos» que dejan que el mundo se congele mientras el poder se calienta en sus despachos y actos delictivos, contra las prisas de la comunidad en estado de anomia e indefensión. Aquí la verdad no se observa, se milita…

Mi editorial es un territorio ocupado por todas las voces: la del que piensa con las manos, la de la que siente con la historia, la del que duda con rabia. El lector no es un recipiente, es un socio en la denuncia contra la estafa y fraude de gobiernos de ignorantes, sociópatas y genocidas, de este festival de palabras…

La poesía no es un adorno, es un proyectil. Denuncio la estética del vacío y abrazo la forma que perturba. Si un texto no te hace doler los ojos o estallar el pecho, es papel higiénico. Escribo para que el contenido sangre y para que la forma sea el puño que golpea la mesa de la indiferencia…

Denuncio la «neutralidad» como la máscara del cómplice. Si vas a escribir, poné el nombre y el cuerpo. No acepto eufemismos para el horror ni silencios para el poder, que es sucio, malo y roñoso… Mi estética es una denuncia permanente, con sentido aplicado a alcanzar un destino de gloria.

No hay belleza en el orden impuesto; la única belleza legítima nace del caos que cuestiona las aberraciones de gobiernos de engendros, instalados para eliminar la verdad, la dignidad y la ética.. Escribo con la ferocidad del que no tiene nada que perder y la ternura del que todo lo sueña. Cada adjetivo es una piedra, cada metáfora un sabotaje a la realidad oficial. Si mi palabra no incomoda al poder, entonces no es palabra, es eco.

El silencio de una humanidad cobarde, en estado de anomia, da lugar a que la mentira, preñada de sangre y muerte, se haya instalado en espacio sin tiempo, una evidencia trágica ¿no es así?… El silencio de la corporación prostibularia de todos los medios, nos regala generosamente, asimilados a las más sádicas intenciones, una simulación de simulacro, en un mundo donde no hay espacio para la relación…

Informantes alcahuetes, topos del régimen genocida, imponen silencio y criterio especulativo, asociándose a la ideología criminal que se instaló en el mundo… Un silencio cargado de consenso de propaganda mafiosa, que contamina todo lo que se lee, se ve y se oye…

¿Cabe alguna duda de que estamos transitando un tiempo sin tiempo, donde la mentira se ha impuesto como principio y fin de atrocidades cometidas contra pueblos enteros diezmados, en un afán de “ir por todo”?… Y me agrada comentar, que, nunca nos hemos ido del mundo, a pesar de las diferencias permanecemos en él, con frío, calor, sonrisas, llantos, tristeza, alegrías, hambre y fundados ánimos de transitar senderos de gloria, sin presiones impuestas por imperios en putrefacción.

Para no arribar cual helada luz de neón al Armagedón, anunciado en textos ‘sagrados’ de las más diversas civilizaciones de todos los tiempos, la única esperanza es salvaguardar las voluntades lúcidas de este mundo extrañamiento surrealista que habitamos… Ellas se ven oprimidas por las denominadas “buenas costumbres”, “moral habitual”, impuestas por los autodenominados “respetables ciudadanos”, que no son otros, que la pudibunda e infecta plutocracia y cleptocracia genocida, siempre en pos de horizontes de decrepitud y sometimiento.

Simple, esto es la humanidad y disculpen si le asignan a nuestra especie un aura que no tiene… Somos bestias, con la sensibilidad aplicada según la ocasión… ¿Se asombran? Es el común denominador de nuestra historia plagada de genocidios, matanzas y persecuciones al hombre libre, con valentía de sentir y pensar por sí mismo, sin temores a dioses que jamás acudirán en ayuda de nadie, productos del miedo a la finitud de la vida…. ¿O es otra?… Nunca en la historia se presenta el caso en que no hay ningún filósofo, poeta o novelista dispuesto a cuestionar los fundamentos del modo de vida occidental dictatorial, jugándose entero, necesario para la batalla que el sol traería al horizonte…

Impone su presencia, la bestia fluyente del tercer milenio, prohombre sin coeficiente, pero de garras afiladas, vomitando búsquedas de objetivos espectrales. Todos se contagian de sus ideas fijas, hacen y deshacen planes y estrategias. Los buenos por aquí, los malos por allá. Prohibido mezclarse colores y razas, para evitar disturbios. Se ruega devolver a los insumisos y poseedores de ideas a su lugar de origen. El origen cierra también las puertas, y la tierra de nadie recoge el desperdicio, restos humanos respirando la atmósfera podrida de un milenio de grandes muertes.

No he dormido todavía, sigo estando en ayer, hoy es reciente. Nada. Apenas. Y una mujer busca en la mañana un instante de sueño para dormirse en ayer. Lo has conseguido… La verdad fue violada en toda su evidencia, ¿no es razón suficiente?… En toda su evidencia la verdad fue violada, ¿no es suficiente?

(*) Filósofo (Cambridge, Inglaterra), poeta, performer, ecologista, artista y periodista argentino. Pionero en el arte performativo. Precursor del minimalismo en América Latina y del Land Art según Jean Baudrillard. Autor del \»Manifiesto de los indignados contra el neoliberalismo\’\’ año 2011. Miembro-asesor de The World Literary Academy (Cambridge, Inglaterra), \»Biography of the year Award\» Historical Preservation of America (1986), \»Man of the Year\» IBC Cambridge 2004, Honoris Universidad de Bologna, Glasgow, Nominado en dos ocasiones a la Beca Guggenheim. Miembro activo de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).

Agencia Prensa Cívica

Editor: EM