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La insoportable levedad de la macroeconomía frente a una Argentina que cruje

Por Dr. Edgardo Miller. – El debate público en la Argentina actual parece discurrir por dos vías que jamás se cruzan.

Por un lado, el relato oficial exhibe con orgullo planillas de Excel donde el déficit cero, la baja de la inflación y el aplauso de los mercados financieros internacionales se presentan como verdades absolutas e incuestionables. Por el otro, la realidad palpable de las calles ofrece un paisaje social devastado, donde la teoría económica colisiona de frente con el día a día de millones de ciudadanos.

La situación social del país no es simplemente alarmante; es estructuralmente peligrosa. Cuando las estadísticas oficiales confirman que más de la mitad de la población ha caído bajo la línea de pobreza, lo que se está rompiendo no es un índice económico, sino el tejido que sostiene la convivencia democrática. La clase media, histórico motor de movilidad social en el país, se extingue a pasos agigantados, empujada al pluriempleo, al endeudamiento doméstico y a la renuncia de consumos básicos como la salud prepaga o la educación privada.

El corazón de esta crisis radica en la crueldad intrínseca de un modelo que confunde la disciplina fiscal con la insensibilidad humana. No se trata únicamente de un problema de ingresos; es una crisis de desamparo. El desplome de la actividad industrial y el consecuente aumento del desempleo han precarizado al extremo el mercado laboral. Quien hoy tiene la fortuna de conservar un trabajo formal ya no tiene garantizado escapar de la pobreza. El salario, pulverizado por años de arrastre y rematado por el esquema de ajuste actual, ha dejado de ser un refugio de dignidad.

Lo más grave de este presente es la naturalización del sufrimiento como un peaje necesario hacia una supuesta prosperidad futura. La narrativa oficial ha instalado una lógica perversa: cuanto mayor es el dolor del ajuste, más cerca se está de la salvación económica. Sin embargo, los tiempos de la política y de las finanzas no son los mismos que los de la biología. Un niño que no se alimenta adecuadamente hoy no puede esperar a que la macroeconomía «derrame» sus beneficios dentro de unos años; su futuro se hipoteca ahora.

La Argentina que cruje en las barriadas populares, en los comercios que bajan sus persianas y en los jubilados que eligen entre comprar remedios o comida, exige un baño de realidad por parte de sus gobernantes. El éxito de una gestión económica no puede medirse por el superávit fiscal si el resultado social es el desierto. Sin un giro urgente que ponga la producción, el empleo y la contención de los más vulnerables en el centro de las decisiones, el costo de este experimento no se pagará en pesos ni en dólares, sino en la fractura definitiva de nuestra sociedad.


La pobreza en la Argentina alcanzó al 28,2% de la población al cierre del segundo semestre de 2025, según el último informe oficial publicado por el INDEC. El reporte semestral detalla el impacto real de los ingresos de los hogares frente a la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA).

A continuación, se presenta la radiografía estadística de las condiciones de vida en el país:

Cifras clave del escenario nacional

  • Pobreza General: Se ubicó en el 28,2% de las personas (21,0% de los hogares).
  • Indigencia: Afecta al 6,3% de la población (4,8% de los hogares), lo que representa a personas cuyos ingresos no cubren las necesidades alimentarias mínimas.
  • Población Afectada: Extrapolado a todo el territorio nacional, equivale a unas 13,5 millones de personas en situación de pobreza, de las cuales cerca de 3 millones se encuentran en la indigencia.
  • Evolución Temporal: La cifra refleja un descenso de 3,4 puntos porcentuales frente al primer semestre de 2025 (31,6%) y consolida una baja significativa respecto al pico del primer semestre de 2024 (52,9%). Los registros oficiales señalan que se trata del nivel más bajo de pobreza por ingresos desde 2018.

Distribución por grupos de edad y regiones

Variable AnalizadaSubgrupoTasa de Pobreza
EdadNiños (0 a 14 años)41,3%
Jóvenes (15 a 29 años)32,6%
Adultos (30 a 64 años)24,6%
Adultos Mayores (65+ años)9,7%
GeografíaGran Buenos Aires (GBA)32,6%
Concordia (Entre Ríos) —Máximo del país—49,9%
Región Patagónica —Mínimo del país—25,4%

Informes complementarios y debates metodológicos

  • Infancia bajo la lupa: Un relevamiento de UNICEF Argentina publicado a mediados de 2026 confirmó que 4 de cada 10 chicos son pobres (42,3%). Aunque la tendencia interanual viene a la baja, el organismo advirtió sobre la extrema fragilidad de los hogares con empleo informal y las privaciones de derechos no monetarios (salud, educación, vivienda).
  • La discusión por las canastas: Sectores académicos y consultoras privadas nucleados en debates de redes globales como CLACSO plantean discusiones sobre si la medición estrictamente monetaria del INDEC refleja toda la complejidad social, señalando que los cambios de hábitos de consumo tras los periodos de alta inflación obligan a revisar la composición y alcance real de las canastas básicas

Dr. Edgardo Miller, periodista, abogado y escritor.