Messi, afuera por diez días: los estudios confirmaron una pequeña lesión muscular y seguirán de cerca su evolución
(AGP). – El rosarino había pedido el cambio en el último partido de Inter Miami, este domingo, tras sentir una molestia en la cara posterior del muslo izquierdo.
La imagen de Lionel Messi tomándose la cara posterior del muslo izquierdo y caminando directamente hacia el vestuario, a poco más de tres semanas del debut argentino en la Copa del Mundo, recorrió el planeta en cuestión de segundos y encendió una alarma inmediata en el cuerpo técnico de la selección argentina: a los 38 años, el rosarino pidió el cambio en la victoria 6-4 de Inter Miami CF sobre Philadelphia Union y sembró inquietud justo en el tramo decisivo de la preparación para el Mundial. Los estudios que se realizó este lunes en Miami descartaron un desgarro, aunque confirmaron una pequeña lesión muscular que lo obligará a bajar las cargas y afrontar cerca de diez días de recuperación antes de volver a entrenarse con normalidad. La idea ahora será manejar las cargas con cuidado y seguir de cerca su evolución, con el objetivo de que llegue en plenitud física al Mundial.
El marte médico oficial indicó que Messi padece “una sobrecarga asociada a fatiga muscular en el isquiotibial izquierdo”. Además, aclaró que “el tiempo que tarde en retomar la actividad física dependerá de su evolución clínica y funcional”.
En el último compromiso de las Garzas antes del receso por el Mundial, Messi había repartido dos asistencias y era, junto con Luis Suárez y Germán Berterame, uno de los puntos más altos de un partido frenético, que Inter Miami terminó resolviendo en el cierre, ya sin el astro en la cancha. A los 22 minutos del segundo tiempo, con el marcador todavía 4-4, Messi se hizo cargo de un tiro libre cerca del banco de suplentes. Antes de ejecutarlo, se arremangó el pantalón de la pierna izquierda y le hizo un gesto a Guillermo Hoyos para avisarle que algo no estaba bien. El remate casi se mete en el ángulo, pero esta vez ni siquiera reaccionó. Giró de inmediato, saludó al pasar a Mateo Silvetti -quien ingresó en su lugar- y encaró el túnel rumbo al vestuario con gesto serio.
Después del partido, Hoyos intentó transmitir tranquilidad. Habló de una “fatiga”, aunque aclaró que todavía no tenían un diagnóstico definitivo y que había que esperar el resultado de los exámenes.
Fuente: LN
Editor: EM

